• Stay focus, o lo que es lo mismo, mentalízate. Del mismo modo que un solista emplea las horas previas en
concentrarse para su actuación, el que estés predispuesto convenientemente para el examen te ayudará a enfrentarte a él y a canalizar la presión.

 • Be prepared. El elemento sorpresa es el peor enemigo en toda batalla, por ello, la preparación previa es tan importante. Tómate tiempo durante las jornadas anteriores para repasar y consolidar lo aprendido. El día del examen, procura llegar con margen suficiente de tiempo a la convocatoria y asegúrate de ir “pertrechado” con todo lo necesario: bolígrafo, lápiz, reloj, etc.

 • Keep calm, no permitas que los nervios te ofusquen. Si percibes que el nivel de ansiedad se dispara, inspira lenta y profundamente, retén el aire durante tres segundos en los pulmones y luego expúlsalo pausadamente. Realiza varias repeticiones hasta que consigas relajarte.

 • Time factor. Éste, junto a los factores nervios y sorpresa, es otro elemento determinante que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Sé juicioso respecto al tiempo de que dispones. Nuestra recomendación:

 1. Utiliza el 10% del tiempo en leer el examen completo cuidadosamente a forma de revisión previa, esto te ayudará a tener un cuadro general de lo que se te exige.

 2. Reserva otro 10% del tiempo final para revisar y repasar el examen. Resiste el impulso de abandonar la sala de exámenes tan pronto como hayas completado todas las preguntas.

 • Strategic plan. ¡Organízate y planea la estrategia!:

 A. Responde primero las preguntas más fáciles.

 B. Seguidamente, concéntrate en las preguntas más difíciles, de mayor puntuación o de mayor contenido.

 C. Verifica las respuestas y asegúrate de haber completado el examen en su totalidad.

¡Ponte manos a la obra: gestiona tu nivel de estrés! El mejor de los resultados te está esperando.

 

(Fuentes: Isaude, UNIR, & Study Guides and Strategies)